Grecia siglo XIX



Ocupación otomana


Los turcos otomanos controlaron la Grecia peninsular desde el siglo XV, pero algunas islas permanecieron bajo la soberanía de Venecia hasta el siglo XVIII. external image image020.jpgDurante la dominación turca, los griegos pudieron conservar sus características nacionales y practicar su religión mediante el pago de un impuesto especial. Los turcos confiscaron algunas tierras para repartirlas entre sus funcionarios civiles y religiosos. En otros casos respetaron las posesiones de los antiguos propietarios. En las costas, los griegos se especializaron en el comercio, y en Estambul se formó una potente burguesía comercial que influyó en el Gobierno otomano.
Durante los siglos XVI, XVII y XVIII se sucedieron las insurrecciones de los helenos, que se multiplicaron en los períodos en que Turquía se enfrentaba con alguna potencia europea. En el siglo XVIII la decadencia del Imperio otomano favoreció la formación de grupos de bandoleros y piratas, que se convirtieron en los primeros núcleos del levantamiento nacional. A finales de ese siglo, algunos griegos emigrados organizaron sociedades patrióticas para preparar el alzamiento. Estos emigrados propagaron con éxito en Europa los ideales del nacionalismo griego.



Independencia


Iniciada la revuelta en 1821, la sublevación se extendió rápidamente, y en 1822 la Asamblea de Epidauro proclamó la independencia. Divididos por luchas internas, los sublevados no pudieron evitar que los turcos, con el apoyo de Egipto, reconquistaran el país en dos años (1826-27); pero las simpatías despertadas en toda Europa por el movimiento nacionalista griego se plasmaron en el Tratado de Londres (1827), en el que Francia, Inglaterra y Rusia proclamaron la autonomía de Grecia bajo la soberanía turca. La destrucción de la flota turco-egipcia en Navarino (1827) obligó al sultán a firmar el Tratado de Adrianópolis (1829) , en el que se reconocía lo ya establecido en el de Londres. En esta misma ciudad se firmó en 1830 el protocolo que dio la total independencia, aunque se perdió una parte de la Tesalia.
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A principios del siglo XIX los pueblos que formaban parte del Imperio Otomano comenzaron su lucha por la independencia; en el caso de Grecia la revolución se inició en el año 1821, contó con el apoyo de alemanes e ingleses, que pretendían resucitar el espíritu de la antigua Grecia, un ilustre combatiente fue Lord Byron.
Las potencias europeas impusieron en Grecia un régimen monárquico: Otón I de Baviera y más tarde Jorge I, procedente de Dinamarca.
El nuevo Estado griego fue creciendo con la anexión de Creta, Macedonia (guerras de los Balcanes), el Dodecaneso.



Luchas por el territorio

Durante las últimas décadas del siglo XIX, el mayor objetivo de la política exterior griega era extender el territorio del reino. Tras la derrota sufrida en la Guerra Turco-rusa de 1877-1878, el Congreso de Berlín recomendó a Turquía que reajustara la frontera norte con Grecia. Turquía se negó y Grecia le declaró la guerra en 1878. No obstante, las grandes potencias intervinieron y recomendaron a Turquía que concediera Tesalia y parte del Épiro a Grecia. Turquía se negó. En 1885, Rumelia oriental se reveló contra el dominio turco y se incorporó a Bulgaria. Grecia tomó definitivamente las armas y exigió a Turquía los territorios reclamados en 1878. Nuevamente las potencias obligaron el desarme de Grecia, esta vez bloqueando sus principales puertos hasta que Grecia se rindió. La anexión de Macedonia y Creta constituía un objetivo prioritario de Grecia. La sociedad militar secreta, la Eznikí Etería (Asociación Nacional), se fundó en 1894 para fomentar la insurrección en las provincias turcas. Cuando los cretenses se sublevaron contra sus dirigentes en 1896, Grecia acudió en su ayuda. El gobierno griego se negó a retirarse de Creta, como le habían pedido las potencias. Unos meses después, los miembros de la Eznikí Etería atacaron las posiciones turcas en Macedonia, incitando a Turquía a declarar la guerra, conflicto para el que Grecia no estaba preparada. Tras varias semanas de lucha, el ejército griego huyó ante las tropas turcas. Las grandes potencias evitaron el desastre total, y Rusia pidió a los turcos poner fin a la lucha. Grecia tuvo que indemnizar a Turquía con una fuerte cantidad, lo que empeoró aún más su precario estado financiero y su deuda externa la expuso aún más al control de las potencias europeas. En 1898 las potencias obligaron a Turquía a desmantelar su ejército en Creta; el príncipe Jorge (1869-1957), segundo hijo de Jorge I, fue nombrado alto comisionado de Creta bajo la protección de las potencias. Durante los siguientes diez años, Creta sufrió graves conflictos internos, consecuencia directa de la oposición de las potencias a su unión con Grecia. Las desavenencias entre el príncipe Jorge y Eleuterios Venizelos, el líder político defensor de la integración de Creta en Grecia, llevaron al príncipe a abdicar en 1906. Dos años después, la asamblea cretense proclamó la tan deseada unión. Las potencias, a su pesar, retiraron sus fuerzas de la isla y, en 1912, representantes cretenses se sentaban por primera vez en la cámara legislativa griega.