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En la Grecia antigua es impresionante lo intolerante que son ciertas personas extremadamente conservadoras con las costumbres sexuales de este pueblo. Si bien hemos aceptado muchas cosas como la libertad sexual para la gente homosexual y en general una liberación sexual femenina por la cual se ha luchado durante siglos, todavía la gente ve como un tabú ciertos temas.
Es ya conocido que la homosexualidad tanto femenina como masculina era aceptada en Grecia, grandes personajes de la época eran homosexuales declarados, pero no eran mal vistos, para la cultura Griega la belleza era una símbolo de adoración y
admiración por lo tanto admirar la belleza de una persona joven ya sea hombre o mujer no estaba mal visto.
La prostitución en Grecia era algo común y corriente, a las prostitutas se las llamaba hetairas, eran mujeres que dominaban el arte del amor y que en su gran mayoría eran mujeres que vendían su cuerpo como se conoce actualmente, eran pobres y vivían en casas todas juntas ( lo que ahora se llamaría un burdel).
Aunque diferentes tipos de represiones han arrumbado la homosexualidad a lo invisible en la sociedad griega contemporánea, han existido varios poetas y escritores griegos que han tratado la homosexualidad en sus obras.
La Grecia Clásica ha sido considerada tradicionalmente como un campo fértil del cual la cultura homosexual occidental se ha nutrido. La Grecia moderna sin embargo, parece bastante reticente a aceptar la homosexualidad como un aspecto principal de su cultura.
Uno puede asumir que esto fue propiciado por la dominación extranjera, la imposición de un estado militar, seguido como gobiernos socialistas menos liberales, apoyados por el foco mediterráneo de la familia unitaria clásica como modelo social, próxima a la ortodoxia cristiana, mas la tendencia al machismo, han contribuido a volver oculta la homosexualidad en la Grecia contemporánea
Esto no quiere decir que la homosexualidad esté ausenta en la Grecia actual. Se necesita solamente viajar a Mykonos durante los meses estivales para constatar presencia gay, y mujeres occidentales peregrinan hacia Mytilene en busca de las hermanas de Safo.


El origen de Hermafrodita


De Extremo Oriente llegaron también formas míticas concretadas en el fruto de los amores de Hermes y Afrodita, más conocido, por los relatos de Plinio, como el Hermafrodita.
La cómica leyenda es relatada por el poeta latino Ovidio. Hermafrodita es un joven adolescente, que llega a un lago, cuyas aguas son límpidas hasta el fondo. Allí lo ve Salmacis, una náyade voluptuosa, quien se queda extasiada al observar su belleza. La joven exclamó ardiente: “Yo te amo, te deseo y quiero compartir contigo mi lecho”.
El joven Hermafrodita, que ignoraba el amor se lanzó despavorido a la fuga. Ella, entonces se alejó para no intimidarlo. Él se desnudo, creyendo que nadie lo observaba y jugó con las olas. La ninfa, sin embargo, observándolo, presa del deseo lo abrazó por la fuerza y estrechando su cuerpo sobre el cuerpo desnudo del muchacho, invocó: “Que no pueda este joven separarse de mí, ni yo de él”.
Los dioses la escucharon y juntaron sus cuerpos; ambos crecieron bajo el aguijón del tiempo, como si fueran la rama de un mismo árbol, pero participando de su doble naturaleza. Y así nació Hermafrodita, un ser con sexo masculino y femenino a la vez.


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Infidelidad y Prostitución

Pero en Grecia, no todos fueron leyendas mitológicas. El sexo era algo que formaba parte importantísima en la vida de los griegos. Y no era puro cuento... Si bien, la familia llegó a ser el fundamento de la sociedad; en la esfera sexual, los griegos tuvieron las mayores variantes imaginables.
En la civilización cretense, la mujer disfrutaba de gran libertad, podía frecuentar banquetes, representaciones teatrales y jurídicamente se igualaba al hombre. El matrimonio, dentro de la sociedad minoica (desarrollada en Creta), lazo de unión de toda la vida social, se hallaba bajo la invocación de la Madre Tierra. Hombres y mujeres acudían a las cumbres de las montañas, los bosques y grutas, donde depositaban ofrendas y sacrificaban animales. Y esto también permitía que lo sexual fuese concebido como una necesidad natural satisfecha libremente. Los jóvenes se unían en los campos, sobre la hierba o el trigo recién segado.
Desaparecida la civilización minoica, se desarrolla en todo su esplendor, la civilización micénica, en el corazón continental de la antigua Hélade. De este período micénico de hombres fogosos, viriles y belicosos, guerreros y navegantes, denominados por Homero como “aqueos”, subyacen innumerables referencias, que dan cuenta de una sexualidad rica y exuberante.


Culto a la virginidad


Frente a la práctica de la Prostitución sagrada, procedente de Babilonia, Menfis, Jerusalén y Sumeria se encuentra, por contraste el Culto a la Virginidad, también nacido de Oriente. Según esta creencia, la pérdida de la virginidad era vista como una forma latente de muerte, de aquí surge la leyenda de Artemis, la diosa virgen.

Esto no impidió, no obstante, que dicha divinidad de la Castidad diese cincuenta hijos a Endimión y otorgase ciertos “favores” a Orión y a Pan. Artemis, según cuenta la leyenda tuvo un séquito de sesenta hijas de Océano y todas las jóvenes que deseaban acompañarla debían hacer voto de castidad. Sus sacerdotisas eran todas vírgenes y cuando se casaban debían abandonar la Orden sagrada.
La leyenda de Calipso, por ejemplo cuenta que fue seducida por Júpiter y al ser descubierto su desliz, para que no vieran su abultado vientre, por el embarazo se negó a ir al baño con sus compañeras. Artemis la expulsó de su séquito.




Pederastia en la Antigua Grecia



La pederastia griega, idealizada por los griegos desde la época arcaica hacia adelante, era una relación entre un adolescente joven y un hombre adulto fuera de su familia, y fue construida inicialmente como una moral aristocrática y una institución educacional. Como tal, era vista por los griegos como un elemento esencial en su cultura desde tiempos de Homero en adelante.
El término deriva de la combinación de los vocablos griegos παῖς (pais) o παιδός (pedós) ('niño' o 'muchacho') y εραστης (erastēs) ('amante'; cf. erotismo). En un sentido más amplio la palabra se refiere al amor erótico entre adolescentes y hombres adultos. Los griegos consideraban como algo normal para cualquier hombre el sentirse atraído por la belleza de un joven.
La pederastia está cercanamente relacionada con las costumbres atléticas y artísticas del nudismo en la gimnasia, de retrasar los matrimonios en los caballeros, del simposio y del aislamiento de las mujeres en la vida social. Era también algo esencial para la formación militar griega, y un factor importante en el despliegue de las tropas.




Escena de un cortejo pederasta Detalle de una ánfora ateniense del siglo V adC. El hombre con barba es descrito en un tradicional gesto de cortejo pederasta, una mano buscando acariciar al hombre joven, la otra agarrando su barbilla como para mirarlo en el ojo.
Escena de un cortejo pederasta Detalle de una ánfora ateniense del siglo V adC. El hombre con barba es descrito en un tradicional gesto de cortejo pederasta, una mano buscando acariciar al hombre joven, la otra agarrando su barbilla como para mirarlo en el ojo.
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